Quiero recomendar a los lectores de este blog el libro de "Ethos y Polis", especialmente a la gente que está interesada o vinculada, de alguna manera, a la política. En él se intentan mostrar las bases para la reconstrucción de la filosofía política y se hace una crítica muy completa al Estado liberal, desde sus mismos planteamientos y esquemas. Se trata de mostrar las categorías políticas en las que debe fundarse una actuación política concreta sin, por ello, dar soluciones a problemas políticos concretos, lo que conllevaría una cierta ideología que está exenta en este libro.
Plantearse qué es lo necesario e inmutable en la configuración de nuestra sociedad es elemental, especialmente en un mundo tan cambiante como el actual. Se trata de saber qué elementos de nuestro sistema constituyen la base real y necesaria y cuáles consideramos como tal, cuando en realidad no es así. Se trata de saber qué conlleva el esquema del Estado liberal y cuáles son sus limitaciones. Se trata, en definitiva, de saber qué entendemos nosotros por Estado liberal y qué es el Estado liberal en realidad. Y cuando surge esta pregunta vemos como los "fundamentos" de este sistema no constituyen, finalmente, su base real; esos fundamentos en los que nosotros creemos, que nosotros consideramos salvaguardados por el Estado liberal, no se cumplen en la realidad.La libertad, la autonomía o la independencia de lo político y lo social, ¿se dan realmente? o lo que es más importante: ¿existen tal y como nosotros los entendemos?Y tal y como se dan, ¿son verdaderamente positivos?
En "Ethos y polis"se ensaya una concepción global y sistemática de lo político porque, por difícil y arriesgado que sea tal intento, necesitamos contar con una concepción así para poder juzgar las respuestas dadas a cuestiones particulares. Es preciso plantearse a fondo en qué consiste la política, qué estamos haciendo cuando actuamos políticamente. Hemos de entender cómo influye la política en otros ámbitos de nuestro obrar, como el ético, jurídico o económico. Este libro no propone fórmulas políticas concretas, pues, como ya hemos dicho antes,hacerlo convertiría la filosofía política en ideología. Propone un cambio conceptual, el recurso a unas categorías que nos habiliten para comprender cabalmente la acción política.
Alfredo Cruz, autor de este libro, es profesor en la Universidad de Navarra de Filosofíapolítica y participa en labores de investigación. Ha escritootras obras como "La sociedad como artificio. El pensamiento político de Hobbes",
"Historia de la Filosofía Contemporánea" o "El Nacionalismo", así como artículos en diversas revistas filosóficas y políticas.
Rebajas! ¡Al fin llegan! Muchos de los jóvenes esperamos este momento con ganas para comprarnos las cosas que queremos. Bueno, los jóvenes y los no jóvenes, porque las rebajas no entienden de diferencias demográficas.
más, precisamente porque vemos esa etiqueta de: "antes 29,95, ahora 17,95", en grande y con letras de colores. Tanto es así que
Quería recomendar esta película a todos los lectores de nuestro blog.Realmente me parece que merece la pena. A mí me ha parecido muy buena, y, frente a aquellos que rechazan el cine español por sistema, he de decir que no soy la única que piensa así. Esta película tiene
teme salir de casa. Marina ha contratado ya a 10 psicólogos y ninguno ha tenido éxito, ya que el propio Samuel, ayudado por su abuelo Paúl (Fernando Fernán Gómez), hacen todo lo posible por echarlos. Entonces, un día cualquiera encuentra por casualidad a Gabriel (daniel Guzmán), un psicólogo con un gran corazón pero extremadamente tímido para relacionarse con la gente y en especial con las mujeres.
He encontrado una página web sobre cocina y recetas de cocina muy completa y muy interesante,para todos los gourmets lectores de este blog. Os pego aquí el enlace
La ciencia es en este momento el parámetro para calificar a una sociedad como más o menos desarrollada. La tecnología avanza cada vez más rápido porque cada vez son más los medios que se ponen para lograrlo y más las personas interesadas en que eso salga adelante. Es el motor de la historia, lo que puede hacer que se solucionen muchos de los problemas que sufre el mundo actualmente. La esperanza de mucha gente está puesta en el trabajo que realizan cada día los especialistas para descubrir nuevas medicinas o nuevos tratamientos a los que someterse para mejorar la calidad de vida.
actualmente de
Las palabras, por tanto, son más importantes de lo que habitualmente se cree. ¿ Se puede pensar sin una lengua? Una persona, ¿puede tener ideas si no sabe cómo expresarlas? No es fácil responder a esta pregunta. Probablemente pueda tener ideas muy básicas, pero me resulta difícil de creer que pueda elaborar un pensamiento complejo. ¿Las palabras se basan en el pensamiento o el pensamiento en las palabras? ¿Qué condiciona a qué? Un niño expresa más o menos lo que siente sin decir ninguna palabra: se ríe cuando está contento, llora cuando está incómodo (no sabemos qué es lo que le incomoda, pero sabemos que no está a gusto)… incluso podemos saber si está soñando con algo tranquilo o todo lo contrario por la expresión de su cara. Podemos expresar cosas sin palabras. Visto así, habría que admitir que las palabras no responden al todo del lenguaje. Cuántas veces se oye la expresión: “Vale más una imagen que mil palabras”; no estoy del todo de acuerdo , pero en cierto modo he de admitir que sí que es así. A uno le basta con ver la cara de su madre para saber que está enfadada; incluso le sobra. Con una simple expresión puede adivinar, sin esfuerzo, la razón. Voy a ir un poco más allá: el tono de voz. Dejando de lado las expresiones, que nos dicen bastante sin necesidad de palabras, pensemos en el tono de voz de una persona. Sin escuchar lo que una persona nos dice, sabemos de forma instintiva más o menos lo que nos quiere transmitir. Sabemos cuándo debemos reírnos sólo por el tono de voz, aunque no estemos prestando atención a sus palabras; sabemos cuándo una persona nos está contando un problema, cuándo nos cuenta algo importante para ella o algo superficial; sabemos cuándo una persona se va a declarar mucho antes de que diga las palabras que lo verifiquen, ¿por qué lo sabemos? Por dos cosas: por la expresión de su cara y por el tono de su voz cuando simplemente está haciendo un preámbulo (normalmente absurdo) para entrar en contexto.