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La Coctelera

Categoría: Paula Cantero

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"ETHOS Y POLIS"

Quiero recomendar a los lectores de este blog el libro de "Ethos y Polis", especialmente a la gente que está interesada o vinculada, de alguna manera, a la política. En él se intentan mostrar las bases para la reconstrucción de la filosofía política y se hace una crítica muy completa al Estado liberal, desde sus mismos planteamientos y esquemas. Se trata de mostrar las categorías políticas en las que debe fundarse una actuación política concreta sin, por ello, dar soluciones a problemas políticos concretos, lo que conllevaría una cierta ideología que está exenta en este libro.

Plantearse qué es lo necesario e inmutable en la configuración de nuestra sociedad es elemental, especialmente en un mundo tan cambiante como el actual. Se trata de saber qué elementos de nuestro sistema constituyen la base real y necesaria y cuáles consideramos como tal, cuando en realidad no es así. Se trata de saber qué conlleva el esquema del Estado liberal y cuáles son sus limitaciones. Se trata, en definitiva, de saber qué entendemos nosotros por Estado liberal y qué es el Estado liberal en realidad. Y cuando surge esta pregunta vemos como los "fundamentos" de este sistema no constituyen, finalmente, su base real; esos fundamentos en los que nosotros creemos, que nosotros consideramos salvaguardados por el Estado liberal, no se cumplen en la realidad.La libertad, la autonomía o la independencia de lo político y lo social, ¿se dan realmente? o lo que es más importante: ¿existen tal y como nosotros los entendemos?Y tal y como se dan, ¿son verdaderamente positivos?

En "Ethos y polis"se ensaya una concepción global y sistemática de lo político porque, por difícil y arriesgado que sea tal intento, necesitamos contar con una concepción así para poder juzgar las respuestas dadas a cuestiones particulares. Es preciso plantearse a fondo en qué consiste la política, qué estamos haciendo cuando actuamos políticamente. Hemos de entender cómo influye la política en otros ámbitos de nuestro obrar, como el ético, jurídico o económico. Este libro no propone fórmulas políticas concretas, pues, como ya hemos dicho antes,hacerlo convertiría la filosofía política en ideología. Propone un cambio conceptual, el recurso a unas categorías que nos habiliten para comprender cabalmente la acción política.

Alfredo Cruz, autor de este libro, es profesor en la Universidad de Navarra de Filosofíapolítica y participa en labores de investigación. Ha escritootras obras como "La sociedad como artificio. El pensamiento político de Hobbes",
"Historia de la Filosofía Contemporánea" o "El Nacionalismo", así como artículos en diversas revistas filosóficas y políticas.

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Recopilación de entradas de Paula Cantero

Rebajas
Mia Sarah
Los amantes de la cocina
El sentido de la ciencia
Entrevista a Zapatero
La magia de las palabras
Corazón tan blanco
El Principito
Michael Jackson
Práctica 5
Los sueños
¿Son todas las opiniones igualmente respetables?

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¡REBAJAS!

Rebajas! ¡Al fin llegan! Muchos de los jóvenes esperamos este momento con ganas para comprarnos las cosas que queremos. Bueno, los jóvenes y los no jóvenes, porque las rebajas no entienden de diferencias demográficas. Un 70% de los españoles espera este período para realizar sus compras. Los compradores acuden en avalanchas a los grandes centros comerciales y a las tiendas de marcas conocidas, tal y como afirma "20 minutos"; y es que el hecho de ver un cartel con la palabra "¡rebajas!" o un sugestivo "-50%" es razón suficiente para que entremos en las tiendas y "arramplemos" con todo lo que hallemos a nuestro paso. Ahí está el problema, que, al final, nos guste o no reconocerlo, no nos compramos sólo aquello que habíamos pensado, sino bastantes cosas más, precisamente porque vemos esa etiqueta de: "antes 29,95, ahora 17,95", en grande y con letras de colores. Tanto es así que empresas y usuarios han alertado de las "trampas" de las rebajas . Y es que cada español se gasta una media de 122 euros en las rebajas, según información parlamentaria. En Navarra nos gastamos más, una media de 142 euros por persona, tan sólo detras de Madrid y Castilla La-Mancha. Las que menos gastan son Murcia y Canarias, aunque aún así, cada persona gasta entre 99 y 105 euros. ¿Cuánto nos gastaremos este año?

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Mia Sarah

Quería recomendar esta película a todos los lectores de nuestro blog.Realmente me parece que merece la pena. A mí me ha parecido muy buena, y, frente a aquellos que rechazan el cine español por sistema, he de decir que no soy la única que piensa así. Esta película tiene nominaciones a cuatro medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC)
y, en general, ha recibido estupenda críticas tanto de la prensa como de los espectadores anónimos que han ido a verla. La calificación que tiene es de cuatro estrellas; tanto la interpretación, como la banda sonora y la fotografía se pueden destacar positivamente. Me parece que ir a ver esta película es poder captar la diferencia entre aprovechar una tarde en el cine, o malgastarla completamente (evidentemente, la primera es la que corresponde a esta película).

La historia de 'Mia Sarah' habla de Marina (Verónica Sánchez), una chica que cuida de su hermano pequeño, Samuel (Manuel Lozano), quien tras la muerte de sus padres en un accidente de tráfico sufre de agorafobia y teme salir de casa. Marina ha contratado ya a 10 psicólogos y ninguno ha tenido éxito, ya que el propio Samuel, ayudado por su abuelo Paúl (Fernando Fernán Gómez), hacen todo lo posible por echarlos. Entonces, un día cualquiera encuentra por casualidad a Gabriel (daniel Guzmán), un psicólogo con un gran corazón pero extremadamente tímido para relacionarse con la gente y en especial con las mujeres.

En definitiva, 'Mia Sarah' nos propone una comedia romántica amable, cariñosa y distinta de las que últimamente estamos acostumbrados a ver en los cines, que no plantea demasiadas complicaciones al espectador y que pasa delante de nuestros ojos para quedarse en nuestra memoria como una muy agradable tarde de cine.

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Para los amantes de la cocina

He encontrado una página web sobre cocina y recetas de cocina muy completa y muy interesante,para todos los gourmets lectores de este blog. Os pego aquí el enlace

www.secocina.com

¡Que lo disfrutéis!

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El sentido de la ciencia

La ciencia es en este momento el parámetro para calificar a una sociedad como más o menos desarrollada. La tecnología avanza cada vez más rápido porque cada vez son más los medios que se ponen para lograrlo y más las personas interesadas en que eso salga adelante. Es el motor de la historia, lo que puede hacer que se solucionen muchos de los problemas que sufre el mundo actualmente. La esperanza de mucha gente está puesta en el trabajo que realizan cada día los especialistas para descubrir nuevas medicinas o nuevos tratamientos a los que someterse para mejorar la calidad de vida.
El tema está en que la ciencia sólo “puede” hacer que las cosas mejoren, pero que realmente se consiga depende de cuáles sean los proyectos, de quién sea la persona que los lleva a cabo y de qué enfoque se le dé a lo que se intenta inventar o descubrir. Con los avances científicos se pueden hacer las mejores cosas, pero también las peores y quizá esto es algo que no tenemos mucho en cuenta. La conciencia más generalizada es que cualquier descubrimiento es positivo y que es necesario llevarlo a la práctica para que una civilización avance. A esto contribuye en gran medida la propaganda que se nos hace a través de los medios de comunicación y en las propias revistas científicas que es, en la mayoría de los casos, positiva.
Ahora, ¿contribuyen todos los descubrimientos a que mejore una sociedad? O, dicho con otras palabras, ¿se debe poner en práctica cada nueva posibilidad? ¿Es necesario para que el mundo avance? Éstas son preguntas que ya no tienen que ver sólo con la ciencia, sino con ésta unida a la razón y a la moral. Últimamente son cosas que se dejan de lado: la moral es algo que ha quedado obsoleto para gran parte de la sociedad, se considera pasado de moda; se asocia a una serie de restricciones que parece que la humanidad actual no necesita, pues se sitúa por encima de ellas. Y con respecto a la razón, aunque no tan evidente, ocurre algo parecido. Muchas veces no la aplicamos como deberíamos porque quizá la entendemos como ligada más a la ciencia que a la moral: mediante la razón y la inteligencia logramos avanzar científicamente. De lo que nos olvidamos es de que la razón es la que debe juzgar lo que está bien y lo que está mal y se debe aplicar a todas las acciones, incluida la ciencia; no está adherida a lo que ésta diga. Volvamos con las preguntas. Me parece que la respuesta tiene que ser, claramente, que no. Está claro que todo conocimiento de la realidad y de las posibilidades humanas es positivo, pero eso no quiere decir que sea positivo también llevarlo a cabo.
Me sorprende que cuando se habla actualmente de clonación o experimentos con embriones sea sólo la Iglesia y sectores calificados como “muy conservadores” y, debo decir irónicamente, “radicales”, los que se oponen a su práctica. Nos hemos vuelto insensibles ante acciones que están cargándose poco a poco el mundo y la humanidad. El mundo, porque son cosas que no contribuyen a mejorar la naturaleza, sino a destruirla; la humanidad, porque estamos matando a muchas personas y porque, hacerlo, nos destruye a nosotros mismos. Y digo que estos “avances” no contribuyen a mejorar la naturaleza, porque para lograr un bien en una persona se están sacrificando vidas inocentes, y se les está quitando su dignidad. Más aún, ni siquiera considero que sea un bien para la persona a la que supuestamente se le aplica el descubrimiento, porque siempre será consciente de que su vida ha sido posible así a costa de muchas otras; tendrá toda su vida un sentimiento de culpabilidad y de deuda imposible de eliminar y, sentirá que cada minuto de su vida tiene que estar aprovechado para ser, de alguna manera, “merecedora” de ese sacrificio. Creo que es evidente que de esta manera ninguna persona puede ser feliz. Estamos perdiendo la sensibilidad en estos temas de una manera increíblemente rápida e indecente y porque esta de moda pensar que sólo es real lo que se ve; sólo creemos lo que vemos.
Por supuesto que la ciencia es necesaria y sin ella el mundo no se desarrollaría ni nosotros podríamos, en muchos campos, realizarnos, pero hay que pararse a pensar hacia dónde avanza el mundo y si eso es realmente bueno. La ciencia no es contraria ni a la moral, ni a la sensibilidad, ni mucho menos a la vida; debería ir unida a las tres cosas, deberían apoyarse, no ser posturas reñidas. Que se pongan límites a la ciencia no significa que el mundo y la sociedad estén menos evolucionadas, significa que somos más que la ciencia, que podemos juzgar aún lo que está bien y lo que no, que podemos decidir cuál queremos que sea el futuro del mundo. Y me parece que decir que “sí” a todo lo que la ciencia descubre y propone no es la mejor manera de conseguir el mundo que queremos.

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Entrevista a Zapatero

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La magia de las palabras

Han sido muchas veces las que me he preguntado sobre las palabras; de dónde vienen, cómo se hacen, cómo a lo largo de generaciones se siguen utilizando con pequeñas evoluciones. Me asombra cómo los niños pueden aprender tan fácilmente una lengua, cómo son capaces de comenzar a expresar sus ideas y conceptos con sonidos que antes eran para ellos ininteligibles. Pero lo hacen, y además pronto y con poco esfuerzo. Sin darse cuenta. Nadie recuerda el momento en que empezó a hablar, ni por qué lo hizo. Nadie recuerda lo que pensaba cuando no entendía las palabras y cuando no sabía usarlas; quizá porque ni siquiera pensaba, o al menos, no de una manera que se pueda recordar, porque nuestros recuerdos están formados por imágenes, pero por imágenes que podemos expresar con palabras; si no podemos, los recuerdos son efímeros y se olvidan en poco tiempo.

Las palabras, por tanto, son más importantes de lo que habitualmente se cree. ¿ Se puede pensar sin una lengua? Una persona, ¿puede tener ideas si no sabe cómo expresarlas? No es fácil responder a esta pregunta. Probablemente pueda tener ideas muy básicas, pero me resulta difícil de creer que pueda elaborar un pensamiento complejo. ¿Las palabras se basan en el pensamiento o el pensamiento en las palabras? ¿Qué condiciona a qué? Un niño expresa más o menos lo que siente sin decir ninguna palabra: se ríe cuando está contento, llora cuando está incómodo (no sabemos qué es lo que le incomoda, pero sabemos que no está a gusto)… incluso podemos saber si está soñando con algo tranquilo o todo lo contrario por la expresión de su cara. Podemos expresar cosas sin palabras. Visto así, habría que admitir que las palabras no responden al todo del lenguaje. Cuántas veces se oye la expresión: “Vale más una imagen que mil palabras”; no estoy del todo de acuerdo , pero en cierto modo he de admitir que sí que es así. A uno le basta con ver la cara de su madre para saber que está enfadada; incluso le sobra. Con una simple expresión puede adivinar, sin esfuerzo, la razón. Voy a ir un poco más allá: el tono de voz. Dejando de lado las expresiones, que nos dicen bastante sin necesidad de palabras, pensemos en el tono de voz de una persona. Sin escuchar lo que una persona nos dice, sabemos de forma instintiva más o menos lo que nos quiere transmitir. Sabemos cuándo debemos reírnos sólo por el tono de voz, aunque no estemos prestando atención a sus palabras; sabemos cuándo una persona nos está contando un problema, cuándo nos cuenta algo importante para ella o algo superficial; sabemos cuándo una persona se va a declarar mucho antes de que diga las palabras que lo verifiquen, ¿por qué lo sabemos? Por dos cosas: por la expresión de su cara y por el tono de su voz cuando simplemente está haciendo un preámbulo (normalmente absurdo) para entrar en contexto.

Ahora, ¿sabríamos lo que quieren decir las expresiones y el tono de voz sin tener como base una lengua? Hay que pararse a pensar un poco para responder a esta pregunta. La expresión en una cara la entendemos porque previamente se nos ha explicado. Sabemos que nuestra madre está enfadada porque tenemos la experiencia, muy repetida, de que esa cara va acompañada de palabras que nos dicen que está enfadada. Si nunca hubiese acompañado ese gesto con palabras, ¿sabríamos lo que significa? Probablemente no. Lo sabemos ahora, pero porque ella se ha encargado de enseñarnos lo que quiere decir esa expresión a través de sus palabras. Todos tenemos la experiencia de estar hablando con alguien que, de repente, pone una expresión que nunca habíamos visto en su cara, y no sabemos lo que significa, ¡tenemos que preguntárselo! El tono de voz tiene la misma explicación, si cabe, más sencilla: a lo dicho, hay que añadir, que el tono de voz se “pone” hablando, utilizando las palabras. No hay tonos de voz sin palabras; son necesarias, lo demás sería estar entonando una especie de canción desafinada.

Las palabras son más importantes de lo que habitualmente se cree. En las palabras basamos nuestro pensamiento; pensamos, de alguna manera, lo que podemos expresar. Una lengua es la base, en cierto modo, de nuestra forma de actuar, de nuestra forma de entender, ¡incluso las cosas que no están formadas por palabras! Por eso, he de volver sobre la frase de: “Una imagen vale más que mil palabras”; es verdad, pero lo es ¡porque las palabras se han encargado anteriormente de darle un significado a una imagen! Es cierto que las palabras no forman el todo del lenguaje, pero hay que admitir que, desde luego, constituyen el “casi” todo.