Me gustaría colgar esta entrevista que allá por abril hice al fotógrafo Sergio Caro antes de que ganase el premio Príncipe de Asturias de periodismo. No ha sido publicada en ningún medio por ello me gustaría que alguien pudiese disfrutarla y de paso que juzgase su calidad.

El fotógrafo Sergio Caro ganador del último premio Ortega y Gasset de periodismo

“Una mentira con imágenes es mucho más potente”

Aunque sea un nombre desconocido para muchos, lo más seguro, es que por nuestra retina haya entrado alguna vez una de sus fotografías. Pese a su juventud, Sergio Caro, ha logrado abrirse un prestigioso hueco en el mundo del periodismo visual. Actualmente trabaja para distintos medios. Pero a este sevillano el prestigio parece importarle poco, su preocupación se centra en la de informar. Contar a través de imágenes. Y vaya si lo consigue. En sólo unos días una foto suya circuló por todos los periódicos nacionales: dos subsaharianos esposados, llorando en un autobús custodiado por las autoridades marroquíes con un destino incierto. Esta imagen logró condenar lo que estaba pasando en la frontera hispano-marroquí. Nos alejó de los números, cada día repetidos en los medios sobre los inmigrantes, y a cambio nos puso un rostro, una expresión de desolación y desesperanza de los que intentan saltar esa valla que marca las fronteras entre el tercer mundo y nuestro país. El arrojo con que enfoca su objetivo ha sido recompensado con un prestigioso premio, el Ortega y Gasset al mejor trabajo fotográfico, galardón organizado por el diario El País. Aunque muchos de sus retratos logren captar la profundidad del dolor humano a Sergio le gusta plasmar todo tipo de vivencias, desde el folclore y las costumbres de su Andalucía natal a la vida de los desheredados saharauis.

P- Una buena foto es…
R- Hay buenas sin más y las formidables. Las primeras gozan de una gran calidad gráfica o en su defecto pueden ser muy expresivas, llegan a transmitir mucha información y eso las hace ser buenas. En cambio, una foto fuera de serie ha de cumplir ambas condiciones, comunicar y estar técnicamente bien hecha. Es muy complicado, de 100 fotos que aparecen en los medios igual sólo dos llegan a ser formidables.
P- ¿Tiene alguna de esas?
R- No sabría responder, para mí es muy difícil valorar mis fotos. Me influyen muchos factores externos a la imagen que me hacen ser muy subjetivo. Cuando llega el momento de publicar me resulta bastante complicado escoger cual es la mejor, por eso procuro tener opiniones de otros.
P- El buen profesional trabaja con unos objetivos. ¿Qué busca con sus fotos?
R- Me encantaría que pudiesen tele-transportar al que las observa, llevármelos en mi mochila. Que mis fotos sean algo así como una bola de cristal, desde la cual se pueda captar el ambiente y los pequeños detalles que muy a menudo se descuidan incluso estando en ese lugar. Aunque a veces me conformo con informar.
P- Ojeando su página web dedica gran parte de su contenido a los más desfavorecidos ¿Concibe usted la fotografía como un modo de denuncia?
R- Mi primer objetivo es mostrar la realidad, aunque si sirve para algo, mejor. Intento contar todo tipo de historias, no creo que los toreros a los que fotografío necesiten mis fotos para denunciar nada. Aunque si es cierto que cuando existen graves problemas sientes una necesidad mayor de contar lo que pasa. Pero reitero en la idea de que mi misión es enseñar al mundo no sólo una parte de la realidad. Fotografiar Marbella en profundidad sería una pasada, pero cuando la intentas encuentras demasiadas barreras, pocos ricos quieren contar su verdad. La gente sin posesiones físicas, en cambio, te suelen abrir más las puertas, bueno los que las tienen (sonríe).
P- Como ha insinuado, no todos sus retratados sienten comodidad ante la presencia de su cámara, ¿se siente cómodo tirando una foto en cualquier situación?
R- No, muchas veces te censuras. Hay que valorar cada circunstancia por separado, es muy complicado y todos nos equivocamos. Es necesario explicar la repercusión del acontecimiento al afectado. Que comprenda que informar sobre su situación es importante, aunque sea en un momento doloroso. Lo suelen entender. La prensa del corazón y la amarilla han hecho mucho daño al respecto porque no respetan. No tienen límites.
P-. En nuestra sociedad existe un gusto morboso por el dolor ajeno. La fotografía, por otro lado, es un medio muy directo y adecuado para la expresión de este. ¿No cree que se abusa de ese poder?
R- Hay fotos muy sucias. El dolor hay que enseñarlo, pero a ser posible de una manera digna, sensible y contundente. No es nada fácil. No debemos jugar demasiado con la sugestión, ni buscarla exclusivamente. Pero entorno a esta cuestión hay una doble moral grandísima. ¿Cómo puede ser que no hayamos visto ni a un sólo muerto de las torres gemelas y le tapemos la cara a todos los niños de occidente; mientras que se muestra con total brutalidad y horror a los más desfavorecidos? En occidente si se censura algo es siempre pensando en el espectador, nunca en las víctimas. ¿Qué pasa? Que en el tercer mundo no hay abogados

La valla de Melilla

P- La fotografía por la que le han premiado recientemente refleja el dolor y la desesperanza a la perfección. Dos hombres esposados, son trasladados en un autobús para ser abandonados en el desierto. Usted vivió en directo el conflicto de Melilla. ¿Cómo fueron esos días?
R-- Perdón por la expresión, pero muy jodidos.
P- ¿Podría ser más explícito?
R- Aunque vas allí con la intención de informar, con estas historias acabas indignado y te sientes insignificante. No puedes ayudar a todo el mundo y te frustras. Por eso opto por hacer mi trabajo lo mejor posible. Eso sí, siendo buena persona.
P- Una imagen suya en esos momentos parece que expresó más que mil palabras ¿Cree en el dicho?
R- Me alegro de que mi fotografía haya sido útil. La prensa de vez en cuando sirve para algo. Pero soy de los que opinan que tanto las imágenes como las palabras son débiles por sí solas. Creo que lo importante es la persona que está detrás de las palabras (los periodistas) y de las imágenes (los fotógrafos). Dependemos de su honestidad. La frase: “lo ha dicho la tele” te da una idea de lo ceporros que somos. Nos olvidamos de que no lo dice la tele sino alguien. Y los que quieren mentir se aprovechan porque una mentira con imágenes es mucho más potente.
Beatriz Martínez Gil