Miras a tu alrededor desconcertado, tu único propósito es acabar con esa sensación desesperante. Intentas encontrar entre todo lo que observas una respuesta, al menos aceptable, que explique el porqué de la situación. ¿Cuál es el motivo de tal angustia y desasosiego? Te preguntas inquieto. Entonces, sientes como si las pulsaciones se olvidasen del ritmo que tienen que seguir y notas como si el corazón pretendiese escaparse sin previo aviso del pecho. Una fría gota comienza a derramarse por la frente, sudoraciones incontroladas, los músculos se tensan de tal forma que tu cuerpo no responde… todo se resume en un miedo o un temor a no poder controlar la situación.

Aparece en escena el pánico, un miedo descontrolado que te envuelve sin dejarte escapar. Ya estás perdido en una profunda sensación de desesperación, desmoralización, y melancolía. La impaciencia de salir de todo ello consigue que no poseas la claridad suficiente como para encontrar el origen. La cabeza se nubla y entre la espesura de los pensamientos que todavía no se oscurecen, encuentras los agobios, sufrimientos, dificultades no superadas, preocupaciones… El resultado es una concentración desmesurada en las causas del problema en cuestión, en lugar de buscar la solución más adecuada. No haces nada, te quedas paralizado reflexionando y volviendo una y otra vez sobre los mismos errores cometidos. Comienza a formarse una gran espiral de la que no podrás salir de ninguna forma si no es mediante un retroceso, es decir, por el mismo camino por el que llegaste hasta ese punto. Vuelves paso a paso hacia atrás. Intentas objetivar la situación, te distancias y optas por una perspectiva desde lo alto. Ahora tienes dos opciones, o te quedas encerrado en el centro de la espiral esperando a la eternidad o decides esforzarte por rehacerlo todo de nuevo.

Cada vez, con mayor frecuencia, aparece entre la población un síntoma lo suficientemente preocupante como para comentar algo acerca de él. Se trata del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG).

La ansiedad no es algo que nos resulte ajeno, si no que en varias ocasiones, esta palabra se hace presente en nuestras conversaciones.

¿Qué es la ansiedad? Podría explicarse como un tipo de reacción ante ciertas situaciones que nos sobrepasan, situaciones asociadas a preocupaciones excesivas. Por lo tanto, es producto del estrés. Se trata de una especie de reacción defensiva, que acciona los mecanismos psicofisiológicos que preparan para afrontar las circunstancias. El gran problema de esta reacción emocional es que a diferencia de las fobias o el trastorno al pánico, no se encuentran tan focalizadas. Si no se conoce concretamente el motivo de tal reacción, la solución únicamente puede ser provisional.

Actualmente, y a causa de la generalización de ansiedad, los tratamientos cada vez son más efectivos. Entre las diversas soluciones se pueden encontrar diferentes técnicas de relajación, psicoterapia, medicamentos como ansiolíticos o antidepresivos .etc. y sin embargo, desde mi más humilde opinión, creo que la forma más adecuada para superarla es mediante el desarrollo de unas técnicas principalmente subjetivas, para afrontar la situación